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martes, 11 de marzo de 2014

EL 11-M Y “EL MUNDO”, DIEZ AÑOS DESPUÉS




Trascurridos diez años de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, en "El Mundo", el medio de comunicación que alentó hasta extremos insospechados la teoría de la conspiración, algunas cosas han cambiado. Entre ellas, que su director de entonces y uno de los principales artífices de dicha teoría, el todopoderoso y temido Pedro J. Ramírez, haya sido destituido recientemente.
Con un nuevo director, la entrevista al juez Gómez Bermúdez en vísperas del décimo aniversario del 11-M,  daba señales de que algo podía estar cambiando al respecto en “El Mundo”. Y, en cierta manera, así ha sido, aunque no del todo, ni en lo fundamental.
Hoy, en su editorial titulado El 11-M cierra heridas pero no nos libera de seguir buscando la verdad, señala que “han sabido reconocer algunos errores, cosa que otros no han hecho” y que “después de diez años, algunas cosas han quedado claras. Los suicidas de Leganés formaron parte del comando que cometió el atentado. No hubo ninguna participación ni directa, ni indirecta, de ningún partido político en la masacre. Tampoco existió una conjura policial con fines políticos en la realización del atentado. Sin embargo, las zonas oscuras siguen existiendo”. Finalizando, celebrando la unión de las víctimas, como un primer paso hacia un posible “consenso” sobre los hechos, “pero no sobre la base del silencio, sino sobre la de la investigación de la verdad”. 
A pesar de esta insistencia en seguir persiguiendo esa “verdad no oficial”, sería injusto no reconocer en estas palabras que algo ha cambiado. Sin embargo, lo que no ha cambiado, es que sigan sin pedir perdón a todas aquellas personas a las que tanto daño han provocado durante estos años, con esos "errores" cometidos (y hoy algunos asumidos) en la búsqueda de esa "verdad".

jueves, 6 de marzo de 2014

AGUJEROS QUE TAPAR




No hay semana que, por una u otra razón, no salga un presunto fraude de las organizaciones sindicales y empresariales con los cursos subvencionados. Sobre todo de las primeras, especialmente de los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT, que se han ganado en los últimos años muchos enemigos, tanto a diestro como a siniestro.

La última, en la Comunidad de Madrid (¡otra vez!), donde según publica hoy El Mundo la Consejería de Empleo habría encontrado presuntas irregularidades en unos cursos de teleformación que impartieron en 2012 CCOO y UGT, con datos falsos de los alumnos y en los que no ha podido encontrar algunas de las plataformas digitales a través de las que se impartieron.

De ser ciertas estas irregularidades, estaríamos ante un negro episodio más que oscurece una trayectoria, la de los sindicatos en este caso, que seguro ha tenido más aciertos que errores, pero en la que éstos pesan ya demasiado y sobre los que, parece, que desde el interno nadie es capaz de poner freno ni depurar las correspondientes responsabilidades.

El pasado martes, refiriéndose al caso de fraude en la formación del empresario José Luis Aneri, el secretario regional de CCOO de Madrid pedía más control de los cursos y cambios normativos en el sistema, para “evitar vicios” como los “agujeros” por donde se meten “golfos y sinvergüenzas”. Pues bien, si finalmente se confirma que son ciertas las irregularidades que le achacan ahora a su organización, tendrá la oportunidad de cerrar sus agujeros, dejando fuera a los golfos y sinvergüenzas. ¡No la pierda!

martes, 25 de febrero de 2014

CACOS EN VÍAS DE DESAPARICIÓN

Este post no va de “cacos”, pero sí del riesgo que se vislumbra en la prensa española de que algunos desaparezcan de sus páginas.

Y es que en un corto periodo de tiempo han cambiado a los directores de tres de los diarios más importantes de este país: La Vanguardia, El Mundo y El País

Hace un par de meses le tocó al director de “La Vanguardia”. Hace unas semanas al de "El Mundo".
En breve será al de "El País". El siguiente... ¿?

Aunque por razones distintas, en el fondo del asunto subyace el problema de la crisis de ventas y de publicidad que atraviesa la prensa española, que les obliga a una mayor dependencia de la que ya tenían del poder político y sobre todo del económico; lo que conlleva una pérdida constante de independencia, en beneficio de no molestar a quién verdaderamente manda y que cada mañana encuentre el periódico que quiere leer. Es decir, “su” periódico.

En cualquier caso, estando de acuerdo o no con la línea editorial de unos y de otros, es una mala noticia, porque no se trata solo de un mero cambio de persona en la dirección de un periódico, sino de algo mucho más profundo.

En El Mundo dice su nuevo director que, si bien hará "su" periódico, seguirá la misma línea que se venía haciendo con el anterior. Sin embargo, cuesta creer que si, según ellos mismos declaran, el caso Bárcenas les ha hecho perder muchos lectores (y, por supuesto, también ingresos por publicidad), se hagan el harakiri siguiendo la misma línea y sacando en sus páginas casos como ese o similares, que les continúe generando pérdidas económicas.

En el caso de El País, en principio, a tenor de las palabras del famoso e-mail del inminente director, se trataría de una apertura a “nuevas mayorías”, que sumándolo a la línea cada vez menos crítica con el Gobierno de Rajoy que se viene observando en los últimos meses, deja pocas incógnitas sobre el rumbo que va a seguir.


Con este escenario, va a ser difícil que afloren según qué casos de corrupción en los periódicos con más tirada. Se silenciarán unos y saldrán otros, los que convenga, por una u otra razón, de acuerdo a los intereses de quiénes mandan. 

Y es que, claro, ¡no vas a morder la mano que te da de comer…!, aunque lo que te dé esa mano sea un efectivo “veneno” que te mata lenta y sigilosamente.